RADIO KOSMOS CHILE

11/17/2014


¿De dónde procede el fondo cósmico infrarrojo?

 
Un nuevo estudio sugiere que podría deberse a una ingente cantidad de estrellas que, arrancadas de sus galaxias de origen, viajarían libres por el cosmos.

Encuentro cósmico: Dos galaxias en interacción a 300 millones de años luz de la Tierra. A lo largo de la historia del universo, tales encuentros podrían haber despojado a las galaxias de una fracción sustancial de estrellas. Hoy, todos esos astros vagarían casi inadvertidos por el cosmos. [NASA, ESA, Hubble (STScI/AURA).]

La luz que emana del cielo nocturno no solo procede de objetos localizados, como estrellas y galaxias. Existe también un tenue fondo de radiación difusa que llega desde todas las direcciones del espacio y que abarca prácticamente todo el espectro electromagnético. La componente más conocida de ese fondo difuso es la que corresponde a la banda de microondas (CMB, por sus siglas en inglés), a menudo llamada radiación fósil de la gran explosión. Sin embargo, el cielo nocturno brilla también en otras frecuencias, como el óptico, el ultravioleta o el infrarrojo.

Desde hace unos años, la componente infrarroja de ese fondo cósmico viene suscitando cierto debate entre los astrónomos. Algunos sostienen que podría proceder de la luz emitida por las primeras galaxias que se formaron en el universo, hoy demasiado lejanas y dispersas para poder distinguirlas una a una. Otros, sin embargo, creen que su origen podría deberse a una gran población de estrellas que, arrancadas de sus galaxias de origen, vagarían libremente por el cosmos. Aunque esas estrellas solitarias serían demasiado débiles para poder avistarlas de manera individual, todas ellas sí contribuirían al fondo cósmico de radiación infrarroja.

Un estudio publicado la semana pasada en Science parece inclinar la balanza del lado de la segunda opción. A partir de los datos obtenidos por la sonda suborbital CIBER, lanzada hace unos años con el objetivo expreso de medir esa radiación infrarroja, Michael Zemcov, del Instituto de Tecnología de California, y otros colaboradores han llevado a cabo un análisis de sus anisotropías. Según los autores, las fluctuaciones observadas resultarían incompatibles con la distribución esperada de galaxias y agujeros negros que debieron poblar el universo temprano; en su lugar, se ajustarían mucho mejor al modelo de estrellas errantes.

Dichas estrellas habrían sido lanzadas al espacio intergaláctico durante los numerosos procesos de colisión y fusión entre galaxias que han tenido lugar a lo largo de la historia del universo. El nuevo estudio concluye que el número de estrellas errantes bien podría ser equiparable al de estrellas hospedadas en galaxias. Es decir, de ser el caso, la mitad de las estrellas existentes en el universo habría pasado desapercibida hasta ahora para los astrónomos.

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