1/31/2012

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2012: crónicas del fin del mundo
LA PROFECÍA MAYA


1 Publicado en 29 diciembre 2011
Autor: Pável Balderas Espinoza
Técnico del Observatorio Astronómico Nacional Tarija-Bolivia
Coordinador General de la Sección Materia Interplanetaria: Meteoros y Bólidos LIADA. Miembro de la ABA (Asociación Boliviana de Astronomía)


En todo el mundo, la profecía de “moda” que quita el sueño a más de uno, es la de los mayas. Libros, películas, documentales y conferencias sobre el tema ponen en apuros a los más escépticos. Una mentira que fácilmente podemos desmitificar. Para aquello necesitamos algunas herramientas: 1.- Pensamiento crítico. 2.- Conocimientos básicos de Historia y Astronomía 3.- Algo de tolerancia y mucho sentido del humor. Armados de los 3 elementos mencionados, desmitificaremos la supuesta profecía del fin del mundo de los mayas.


Paso 1 (Mito 1)
Los mayas fueron una civilización de semidioses, por lo que tenían la capacidad de profetizar los acontecimientos del futuro estudiando el cielo. Su última profecía está grabada en las inscripciones dejadas por su cultura, una de las más avanzadas de su época.


Paso 1 (Realidad 1)
Los mayas fueron una más de las civilizaciones de la historia de la humanidad: crearon su propia escritura, realizaron complejos cálculos matemáticos y astronómicos, tenían una elaborada organización social así como su propia religión, construyeron fabulosos templos de adoración a sus dioses, su cultura imperó hace casi mil quinientos años antes de nuestra era en lo que hoy es Centro América. Sucumbieron por la sobreexplotación de su entorno y ante una colosal sequía. No fueron semidioses, solo fueron seres humanos.


Paso 2 (Mito 2)
Los mayas profetizaron una alineación de todos los planetas del Sistema Solar, donde termina su calendario, cuya fecha coincide con el 21 de diciembre de 2012 de nuestro calendario actual. Alineación que marcará el fin de una era (el fin del mundo).


Paso 2 (Realidad 2)
Los mayas como casi todas las culturas a lo largo de la historia, se dieron cuenta que parte de su entorno era el cielo, al no poder explicar que eran esos puntos luminosos (estrellas) o esas esferas de fuego (el Sol y la Luna) optaron por hacerlos sus dioses, además de acuerdo a su inclinación, marcaban ciertos cambios en el medio ambiente lo que hoy llamamos estaciones. Los mayas ni ninguna otra cultura antigua, sabía de la existencia de planetas, desconocían por completo lo que hoy conocemos sobre los complejos mecanismos que rigen el Universo. Por lo tanto los mayas solo hacían pronósticos astronómicos.


Paso 3 (Mito 3)
La alineación de Planetas profetizada por lo mayas para el 21 de diciembre de 2012 de nuestro calendario actual, hará que los mismos al encontrarse en conjunción con la Tierra sumen sus fuerzas de gravedad y que el planeta colapse, produciéndose grandes terremotos y maremotos que harán, debido a la masiva destrucción, que toda la humanidad desaparezca.

Paso 3 (Realidad 3)
La anterior es la más errada, imaginaria y hasta cómica de las afirmaciones. Un astrónomo aficionado o cualquier persona con un mínimo conocimiento de Astronomía Básica entiende: que si bien las alineaciones de planetas se dan (como la alineación de planetas de mayo de 2011, visible por las madrugadas en los cielos de Tarija) debemos entender que los planetas no están relacionados entre si, ya que vistos desde la Tierra presentan una alineación aparente. Nuestra vista no puede discernir, la enorme separación en distancia que existe entre los objetos celestes observados. Es más, el 21 de diciembre de 2012 no habrá alineación de planetas, y si la hubiera, solo sería un espectáculo visual para disfrutarlo. El año 2012, llegará cargado de estas y otras mentiras verdaderas, que a fuerza de repetirse se convertirán en solo: leyendas urbanas. El mundo no se “acabará” solo por el hecho de que alguien lo afirme. Porque las afirmaciones extraordinarias, requieren pruebas extraordinarias.
2012: crónicas del fin del mundo Nostradamus: el mito del siglo XXI


2 Publicado en 30 diciembre 2011
Se denominan mitos: a las historias creadas por los pueblos, culturas o sociedades para explicar lo incomprensible de todo aspecto humano, social y natural, que cargadas de un grado enorme de fantasía, se pueden convertir en afirmaciones aparentemente verdaderas por la fuerza de la repetición.
Michelle de Nostradamus ha sido elevado al altar de los dioses por las editoriales y los mercaderes de la astrología fantasiosa, o como los astrólogos modernos prefieren llamar a su actividad; “la ciencia de la anticipación”. Denominativo que carece de aceptación en el mundo científico.
Desde el punto de vista objetivo, la astrología no es más que una fantasía. El querer determinar lo que ocurrirá en el futuro, a no ser que sean cálculos de probabilidades con el método científico, estudiando el comportamiento anterior del hecho que queremos determinar, la astrología es un vil engaño. Pese a que los dedicados a este “trabajo” (llámese: astrólogos, clarividentes, pitonisas, nigromantes, brujos, adivinos o videntes) se desviven por convencernos de lo contrario, esta es una actividad netamente mercantil y engañosa. Acontecimiento que ocurre en el ámbito mundial: sea político, social, natural o científico, es atribuido a una predicción del mencionado adivino, con ríos de tinta se hacen las historias que se convierten en verdades, a fuerza de repetirlas machaconamente.


Derrumbando el mito de la astrología
Los inicios.
La astrología tuvo sus comienzos en Babilonia hace 5.000 años, una época en la que debido al desconocimiento de las características del Sistema Solar y del Universo que conocemos hoy en día, se creía que el cielo y las estrellas eran divinos, y que cualquier cambio en éstos influiría en los seres humanos. Muchas otras civilizaciones antiguas, como los mayas, egipcios, chinos, etc. desarrollaron de forma independiente otros sistemas similares.
Las constelaciones zodiacales (zoológico de animales mitológicos).
Los griegos combinaron los sistemas babilónico y egipcio, creando una “filosofía del universo“. En el siglo II D.C., Claudio Ptolomeo, en su libro Almagesto, describe un sistema de “casas“, que dividía la zona cercana al plano de la eclíptica (la región de la bóveda celeste por donde se mueven el Sol, la Luna y los planetas, en su movimiento aparente) en catorce constelaciones o “casas” debido a que uno de sus calendarios poseía 14 meses.


Los astrólogos “modernos”.
Toman en cuenta solo 12 constelaciones zodiacales debido a que el calendario occidental tiene 12 meses. Hicieron a un lado a Ofiuco y Cetus, aunque un “avivado” hace unos años “redescubrió” a Ofiuco y claro, causó revuelo entre los creyentes de la fantasiosa astrología. Aún así, no es relevante que existan más o menos constelaciones zodiacales, ya que son solo dibujos arbitrarios creados por culturas antiguas, que la astronomía moderna usa para identificar zonas del cielo. En su gran mayoría, los astrólogos “modernos” al no conocer las leyes básicas que rigen los objetos del Sistema Solar, la Galaxia y el Universo, continúan afirmando como sus antecesores, que las estrellas y los planetas influyen definitivamente en la conducta y el destino de los seres humanos, que sumado a la elaboración de horóscopos y venta de amuletos para protegernos de la mala suerte, encandilan a los incautos. Es absurdo pensar, que un grupo de estrellas no relacionadas entre sí y separadas en ocasiones por millones de años luz, puedan influir de alguna manera en el carácter y el destino de las personas. Significa que los practicantes y creyentes de esta actividad, usan un “pensamiento mágico” como hace miles de años. En conclusión: Nostradamus y la astrología, no son más que invenciones muy lucrativas. 

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