RADIO KOSMOS CHILE

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10/05/2011

NUESTRO CIELO DEL SUR....


El cielo del mes: Octubre 2011



La constelación de Pegasus, junto con Andrómeda y Cassiopeia, con Perseus hacia el noreste, dominarán los cielos de las latitudes norte. En Andrómeda se encuentra la galaxia importante más cercana a nuestro planeta, la galaxia de Andrómeda, objeto del catálogo Messier M31. Si observamos M31 desde lugares con poca contaminación lumínica, la apreciaremos como una neblina alargada, pero si la observamos con unos prismáticos se llega a distinguir el centro de la galaxia, abarcando una anchura aparente mayor que el diámetro de una luna llena. En la zona sur aparecen constelaciones más débiles, como Pisces, Aquarius y Aries, con Taurus iniciando la procesión de las constelaciones zodiacales de invierno. El triángulo de verano (Altair en Aquila, Vega en Lyra y Deneb en Cygnus), dominarán los cielos noroeste.
Desde las latitudes sur, Fomalhaut se encontrará cerca del cenit, siendo un magnífico momento para su observación. Las Nubes de Magallanes las podremos localizar hacia el sureste a la mayor, y hacia el sur a la pequeña. Pegasus dominará el cielo norte y al igual que en el hemisferio norte, se observarán constelaciones zodiacales bastante débiles, como Pisces, Aquarius y Aries. Sculptor, Grus, Phoenix, Aquarius y Tucana se encontrarán en el cenit. En Tucana podremos observar el segundo mejor cúmulo globular del cielo, NGC 104 (47 Tucanae), muy cercano a la Pequeña Nube de Magallanes; el observarlo con unos prismáticos es espectacular. Para los habitantes del hemisferio sur es el mejor momento para la observación de la galaxia de Andrómeda, M31, situada cerca del horizonte norte.
Durante este mes asistiremos a la lluvia de meteoros de Las Oriónidas, entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, con su día de máxima actividad hacia el día 21. Su origen es el cometa Halley y su radiante es la constelación de Orión, al norte de la estrella Betelgeuse. Su frecuencia se estima en unos 30 meteoros por hora.
Orientación, observación y consejos



En la observación a simple vista, es el primer momento del inicio en el conocimiento y práctica observacional. Sentir que toda la esfera celeste se mueve aparentemente. Es necesario decir que quien verdaderamente se mueve es nuestro planeta Tierra y nosotros con él y que gira precisamente de Oeste a Este. Por eso vemos aparecer las estrellas o planetas por el Este y ocultarse por el Oeste, igual que el Sol.
Al ser principiantes y contemplamos la maravilla del Cielo desde lugares con mínima o nula contaminación lumínica que se da en las ciudades y vías de enlace, nos parecerá el firmamento, una incalculable cantidad de estrellas sin aparente orden ni concierto. Sí distinguiremos una franja blanquecina contrastada con el fondo del cielo, llamada la Vía Láctea o el Camino de Santiago muy conocido por este nombre, que partiendo del horizonte sudeste, pasa por encima de mis cabezas y se pierde por el horizonte noroeste. Fenómeno del que hablaremos en los próximos artículos.


Bien, estamos frente al firmamento y es necesario situarnos en posición, es decir, reconocer los cuatro puntos cardinales planetarios. Esta posición, es bien conocida desde temprana edad y hay un hecho que todos los días se repite, como es la salida del Sol por el Este y el ocaso o puesta del astro Rey por el Oeste. Con esta referencia, sabemos a continuación, que en la mitad de estas dos posiciones se encuentra el Sur mirando al frente. Nuestra espalda marcará el Norte. Si además disponemos de una pequeña brújula, aunque sea de juguete, nos orientará a grosso modo, la posición del Norte y el Sur.
Volviendo nuestra mirada al cielo, nunca podremos ver durante todo el año las mismas figuras de estrellas, si observamos siempre desde una misma latitud terrestre (1), fundamentalmente las cercanas al horizonte Sur y las que transitan por encima de nuestras cabezas, excepto las estrellas que giran en la zona del Polo Norte celeste. Estas últimas son vistas a distintas horas de la noche en el transcurso del año, pero las primeras mencionadas (horizonte Sur) sólo se pueden observar en concretas épocas del año. De aquí procede el nombre muy extendido entre los aficionados de las Constelaciones de Primavera, Verano, Otoño y Constelaciones de Invierno.


La mayoría de las estrellas más brillantes tienen nombre. Prácticamente todas fueron señaladas en la época de los Babilonios y Egipcios (4.000 años A.C). Más tarde fueron datadas por los Árabes, como generalmente hoy son conocidas.


La proyección sobre el cielo
La proyección sobre el cielo de las estrellas más brillantes forman unas figuras -un tanto aleatorias- llamadas Constelaciones y cuyas formas representan lo que su nombre indica (personajes míticos, animales, objetos e instrumentos de medida, etc.). Ocupan un área con fronteras imaginarias, incluyendo en su espacio galaxias y nebulosas, cúmulos de estrellas, hasta el paso de Planetas durante un período de tiempo por ellas.
El espacio que ocupan las Constelaciones, ha variado mucho desde la Antigüedad y los nuevos mapas estelares dan cuenta del hecho. En la actualidad, el número de Constelaciones acotadas y vistas en los dos Hemisferios (norte y sur) es 88, reconocidas por la I.A.U. (Unión Astronómica Internacional), organización mundial que regula y sentencia sobre los conocimientos de la Astronomía.


Hasta este momento, con sólo alzar la mirada nos quedamos hechizados de la grandeza e inmensidad del Cosmos. Pero al mismo tiempo, queremos saber que figuras forman las estrellas, como se llaman, cuando observarlas favorablemente desde nuestro puesto de observación, cuantas estrellas y objetos celestes contienen y que relación hay entre ellos tanto física como de posición. A que distancias están de la Tierra, cual es su brillo y su tamaño, como se mide, etc. Infinidad de preguntas que iremos dando respuesta práctica a todas ellas.
Bueno, se comienza por conocer el nombre de las figuras y las estrellas que lo forman, los nombres de las más importantes y otros objetos celestes que hay en su área. Para ello nos tenemos que dotar de un instrumento sencillo de posición llamado Planisferio. Es relativamente fácil de encontrar en librerías y comercios de venta de instrumentos astronómicos.


Su tamaño varía desde los 20 cm hasta los 35 cm aproximadamente, siendo este último muy práctico por su facilidad de manejo. Consta de dos planos circulares que giran pivotados por un remache en su centro, indicando las posiciones de las Constelaciones cada día durante todos los meses del año. Lleva impresos los puntos celestes Norte, Sur, Este y Oeste, y el dibujo de las Constelaciones y otros objetos contenidos en ellas, sobre un fondo dividido en grados desde el Ecuador celeste hasta el Polo Norte celeste en dos coordenadas llamadas ecuatoriales (A.R.= Ascensión Recta y D. = Declinación). Estas coordenadas sitúan a las estrellas y objetos, puntualmente como referencia sobre la Esfera Celeste.


Este instrumento es parte del aprendizaje y muy importante para localizar a simple vista las estrellas en cualquier momento y hora de la noche. Cuando nos iniciamos en la observación, se puede decir que el Planisferio ha sido y es, la herramienta que han utilizado todos los astrónomos profesionales y que usamos los aficionados. Acompañan al Planisferio instrucciones de cómo usarlo.
Para todos los que se inician en el conocimiento del firmamento es necesario compartir las dudas, y la metodología de cómo recorrer las zonas durante la observación con otros aficionados, por ello recomiendo que contactéis con las asociaciones astronómicas de vuestra localidad o provincia que os orientarán de cómo dar los primeros pasos con seguridad y así integrarse en el progresivo conocimiento de la Astronomía.
Para astrónomos amateur que recién se inician en el conocimiento astronómico:



Uno de los principales problemas de los observadores noveles del cielo nocturno es el aprender la posición de las estrellas que se pueden observar en la bóveda celeste.
Un planisferio es la representación de la esfera celeste en una superficie plana. Su origen es muy antiguo. Su uso de basa en la falsa creencia de que aparentemente la Tierra está en el centro del Universo, y es la bóveda celeste el que gira alrededor nuestro.
El cielo nocturno sobre nuestras cabezas tiene la forma de una enorme cúpula, sobre la cual, segundo a segundo y de este a oeste, parece que se van moviendo las estrellas. El objetivo final del planisferio será el de indicarnos, a todas las horas del día y todos los días del año, qué objetos celestes son lo que se podrían ver en el cielo y cuáles están ocultos ante nuestra vista.
El planisferio en sí es la lámina inferior, y contiene dibujadas en su superficie todas las estrellas visibles a lo largo del año. El límite del círculo suele coincidir con el ecuador celeste pero es más habitual con estrellas situadas algunos grados más hacia el sur.
El planisferio se centra en la estrella Polar para el hemisferio norte y en la constelación La cruz del sur para el hemisferio sur.


Partes del planisferio.-
I) Una externa, donde se halla toda una serie de círculos concéntricos que nos facilitan la información necesaria. Esta se divide, de fuera hacia el interior, en:
En la parte más externa están marcadas las constelaciones zodiacales, en sentido contrario a las agujas del reloj.
Un círculo interior a éste último divide el cielo del planisferio en 360º (el campo perteneciente a cada signo zodiacal es de 30º). Dibujados en el sentido de las agujas del reloj.
El siguiente círculo está dividido en 24 horas, dibujados en el sentido de las agujas del reloj.
Los dos siguientes círculos se corresponden, el primero, con los meses del año mientras que el segundo a los días de cada mes, también en el sentido de las agujas del reloj. Los meses están separados entre sí en franjas de 30º y están colocados de la forma que el 21 de marzo coincida con el Punto Aries.


II) Una parte central (dentro del círculo de los días) donde figuran las estrellas.
Los paralelos nos indican la declinación de las estrellas (el ecuador celeste está marcado en 0º), y los meridianos nos indican la ascensión recta de los cuerpos celestes. El Planisferio se basa en el sistema ecuatorial.
La lámina superior sirve para determinar qué estrellas se pueden ver en un momento dado desde la latitud geográfica del observador. Una parte de la lámina es opaca, mientras que las estrellas visibles la vemos dentro de un marco con forma de elipse, si se hace girar la lámina superior sobre la inferior, se puede fijar el día del año del mes correspondiente, además de la hora para observar que estrellas veremos en ese instante. En los bordes de la lámina superior se indican las horas del día (en sentido contrario a las agujas del reloj); dichas horas se han de corresponder con el tiempo universal. Para nosotros, los habitantes de la Península, debemos sumar 1 hora en invierno y 2 horas en veranos para conocer la hora civil (reloj de pulsera). En la misma lámina están señalizados los puntos cardinales, el Sur coincide con las 12 horas. Podemos observar una línea recta que va desde el Norte al Sur, es la meridiana del lugar, y en el centro de dicha línea vemos una cruz, es el cenit (el punto del cielo que está situado por encima de la cabeza de un observador).
El Sol, la Luna, los planetas, asteroides y los cometas no se indican en los planisferios ya que sus movimientos, independientes, no se corresponden con el movimiento común de las estrellas. 
El cinturón de Orión


Otro asterismo que atrae la atención del observador cuando contempla el firmamento de primavera es una agrupación de tres estrellas en línea recta. Estas estrellas constituyen el cinturón de Orión.
Unos 10º al norte del cinturón de Orión tenemos a la estrella rojiza brillante Betelgeuse, y casi 10º al sur del mismo cinturón se percibe la estrella azulada Rigel. Si se sigue a la línea marcada por el cinturón de Orión hacia el este (o hacia la izquierda cuando el observador está orientado hacia el sur) se hallará la estrella blanco azulada Sirius, la más brillante del firmamento.
Hacia el oeste del cinturón de Orión hallaremos a la brillante estrella roja Aldebarán de la constelación de Taurus, y un poco más hacia el oeste llegaremos hasta el cúmulo abierto M45 o las Pléyades.
Procyon, Sirius (Sirio) y Betelgeuse forman un triángulo, pero el denominado Hexágono de invierno lo forman las siguientes estrellas: Procyon, Pólux, Castor, Capella, Aldebarán, Rigel y Sirio.  
LAS CONSTELACIONES HEMISFERIO AUSTRAL


Cruz del Sur, también Crux, constelación del hemisferio sur situada entre Centauro y la Mosca. Contiene cuatro estrellas brillantes situadas de tal forma que representan los extremos de una cruz latina. La constelación está ubicada encima del círculo polar antártico y es visible en su totalidad hasta los 25° latitud N. Cuervo (del latín, corvus, ‘cuervo’), pequeña constelación situada al sur de la constelación Virgo. La estrella más brillante, Gienah o Gamma Corvi, es de magnitud 2,8. Con tres estrellas de tercera magnitud, Beta, Delta y Epsilon Corvi, señala las esquinas de un cuadrilátero que recuerda la silueta de la vela de un barco. Por eso a veces a esta constelación se le llama la Vela.


Hidra Hembra, constelación cercana al ecuador celeste. Tiene forma irregular y está compuesta casi en su totalidad por estrellas débiles. Comienza al sur de la constelación de Cáncer y se extiende hacia el este, casi hasta la constelación de Libra. Su forma, larga y sinuosa, recuerda a una serpiente de agua. Esta constelación fue reseñada por vez primera por el astrónomo griego Tolomeo en el Almagesto. La única estrella brillante de la constelación es Alphard (“la solitaria”), en realidad una estrella doble.


Centauro, una constelación meridional. La estrella más brillante de esta constelación, Alpha Centauri, es también la tercera estrella más brillante en el cielo. Está a unos 4,3 años luz de la Tierra y es la estrella visible más próxima al Sistema Solar. La estrella visible es en realidad un doble sistema, y una tercera estrella, no visible, Próxima Centauri, gira alrededor de las otras dos.


Libra (del latín, ‘balanza’), constelación del hemisferio sur representada por una balanza. Libra es una constelación del zodíaco, es decir, una constelación situada sobre la eclíptica, el recorrido aparente anual del Sol a través del cielo. La estrella más brillante de la constelación es una estrella doble llamada Zuben Elgenubi.


Escorpio, también llamada Escorpión, constelación austral situada parcialmente en la Vía Láctea al lado de Libra. Escorpio es una constelación del zodíaco, es decir, una constelación situada en la eclíptica, la trayectoria anual aparente del Sol a través del cielo. La estrella más brillante de la constelación es Antares, una estrella roja de magnitud 1.


Navío Argos, también conocida como Argos Navis, es una constelación del hemisferio sur, que se extiende desde Can Mayor a la Cruz del Sur y parte de la Vía Láctea. Está representada por Argos, la nave de los argonautas. Los astrónomos modernos han dividido esta constelación en constelaciones distintas. Las divisiones más importantes son: Carina (Quilla), Puppis (Popa) y Vela (Velas). Canopus, la estrella principal de la constelación, es la segunda estrella más brillante de los cielos.


Sagitario (del latín sagittarius, ‘el arquero’), constelación del hemisferio sur, representada gráficamente por un centauro disparando una flecha. Es una constelación del zodíaco, es decir, una constelación situada sobre la eclíptica, el recorrido aparente anual del Sol a través del cielo. Se encuentra al sur de la constelación Águila y se extiende parcialmente en la Vía Láctea, el centro de la cual está en Sagitario. Ocho de sus estrellas, la más brillante de las cuales es la estrella de cuarta magnitud Rukbat (Alpha Sagittarii), son visibles a simple vista.


Capricornio (del latín capricornus, ‘cuerno de cabra’), constelación situada muy al sur del ecuador celeste, entre las constelaciones de Sagitario y Acuario. Su nombre procede de las leyendas griegas relacionadas con el dios Pan, frecuentemente representado con forma de cabra. Capricornio es una constelación del zodíaco, es decir, una constelación situada en la eclíptica, trayectoria anual aparente del Sol a través del cielo (véase Zodíaco). Sus estrellas más brillantes son de magnitud 3; la estrella que más brilla, Alfa Capricornio, constituye un amplio conjunto donde se pueden distinguir dos estrellas a simple vista. En la zona templada del hemisferio Norte, en junio, puede verse esta constelación cerca del horizonte austral.


Acuario (del latín aquarius, ‘el portador de agua’), constelación del zodíaco, es decir, situada a lo largo de la eclíptica, el recorrido aparente anual del Sol a través del cielo (véase Zodíaco). Acuario está situado entre Capricornio y Piscis. Esta constelación no tiene estrellas de brillo superior a la magnitud 3.


Ballena o Cetus, constelación ecuatorial que se extiende al sur de Aries. Sus dos estrellas más brillante son Beta Ceti, de magnitud 2, también llamada Deneb Kaitos (en árabe, la cola de la ballena) y Alfa Ceti, de magnitud 3, también llamada Menkar (en árabe, nariz). La estrella más notable es Omicron Ceti, llamada Mira (en latín, mirus, maravilloso) una estrella variable que se descubrió en 1596. En un periodo de 11 meses su brillo varía de magnitud 3 a 9. Algunas veces alcanza magnitud 2. Mira es una de las mayores estrellas conocidas, con un diámetro de 354 millones de km, algo mayor que el diámetro de la órbita de la Tierra. La constelación recibe su nombre del monstruo marino de la mitología griega enviado por el dios Neptuno para destruir a Andrómeda, pero que fue muerto por Perseo.


Erídano, constelación del hemisferio sur, descubierta por los antiguos griegos y catalogados en el siglo II d.C. por el astrónomo griego Claudio Tolomeo. Toma su nombre del río de la mitología griega Erídano. Se extiende desde cerca de Rigel, en el extremo de Orión, hasta casi el círculo polar antártico. Su estrella principal, de primera magnitud, es Achernar. Una estrella de quinta magnitud, o2Eridani, fue reconocida como un sistema triple, el primer sistema de este tipo que fue descubierto por el astrónomo británico William Herschel en 1783.


Pez Austral, constelación austral que presenta su máxima visibilidad en el cielo vespertino durante la primavera del hemisferio sur (otoño en el hemisferio norte). Representa a un pez que bebe en la urna sostenida por Acuario (el aguador), y su estrella más brillante es Fomalhaut, de primera magnitud. Sus otras estrellas son de cuarta magnitud o más tenues.


Las Nubes de Magallanes son pequeñas galaxias irregulares situadas relativamente cerca de la galaxia Vía Láctea. Tanto la Gran Nube de Magallanes (GNM) de la constelación la Dorada como la Pequeña Nube de Magallanes (PNM) de la constelación el Tucán son visibles a simple vista en el hemisferio sur y en el hemisferio norte hasta los 6° de latitud. Empezaron a ser conocidas en Europa a través de las descripciones que hizo en 1521 el navegante portugués Fernando de Magallanes, de quien toman el nombre. La GNM está a una distancia de 150.000 años luz de nosotros y la PNM está aproximadamente a 173.000 años luz. En los primeros años ochenta se descubrió otra galaxia a unos 20.000 años luz de la PNM y en la misma dirección, llamada Mini Nube de Magallanes (MNM). Aparentemente, se separó de la PNM a raíz de un choque con la GNM hace unos 200 millones de años. En la GNM se observó una supernova en 1987.

EL CIELO DE OCTUBRE 2011 DEL HEMISFERIO SUR

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