RADIO KOSMOS CHILE

9/16/2011

LOS 3 TIPOS DE ASTRONOMOS AMATEUR....


¿Qué es un astrónomo aficionado?
(versión seria)


Antes de nada, conviene aclarar que existen varios tipos de astrónomos aficionados. A todos ellos les une el nexo de su especial interés por la ciencia de la Astronomía pero, a diferencia de otras aficiones, aquí podemos distinguir entre:


- un aficionado a la Astronomía (es aquel cuyo interés está en aprender y conocer esta ciencia, asistir a charlas o “star partys” o simplemente, compartir esta afición con otras personas. Muchos son gente que comienza y no tienen telescopio, o de tenerlo, suele ser modesto, aunque siempre habrá excepciones).


- un astrónomo aficionado (Otros, invierten tiempo y esfuerzo en realizar observaciones que anotan y guardan minuciosamente para después publicarlas en algún boletín o entregárselas a alguna asociación especialista en el tema estudiado. Estos son los astrónomos aficionados: suelen tener un gran conocimiento del cielo y de las técnicas básicas de observación, y suelen contar con buenos telescopios, muchas veces bajo cúpula. También incluiría en este grupo aquellos aficionados que se centran en el aspecto divulgativo).

- un astrónomo no profesional (son pocos, y son aquellos que, a costa de mucho sacrificio, poseen un nivel tal que casi están a la altura de un profesional y, de hecho, sus servicios son muy valorados por el astrónomo remunerado.
Estos, más que telescopios, poseen un verdadero observatorio privado y no es extraño ver sus nombres en reconocidas publicaciones profesionales o amateurs de reconocido prestigio).
A lo largo de mi vida he conocido a aficionados de los tres tipos. Y aunque haya gente que los vea como personas un poco excéntricas, deseo defender la utilidad y el trabajo que estas personas realizan, de forma totalmente altruista. Y dejando claro que todos, tengan el nivel que tengan, tienen cabida en esta última afirmación.
De entrada, es muy importante la labor divulgativa. Muchos astrónomos aficionados dedican tiempo y energías impartiendo conferencias no sólo en sus agrupaciones, sino también en actos culturales promovidos por municipios o en escuelas basicas, medias o universitarias. O bien escribiendo libros o artículos en periódicos y revistas.
Otros, con sus pacientes observaciones sistemáticas, están recolectando una ingente cantidad de información, aparentemente poco relevante, pero que convenientemente tratada es utilizada por los profesionales en sus estudios, pues ellos no pueden dedicar el poco tiempo que tienen a vigilar sistemáticamente ciertos cuerpos celestes (asteroides, estrellas variables, meteoros…). Incluso con medios modestos (visuales), pasando frío, sueño, robando tiempo a veces con sacrificio, es posible seguir el comportamiento de estrellas de brillo irregular (que puede dar claves para entender la evolución estelar) o controlar la actividad de una lluvia de estrellas fugaces. A veces, por un azar de la vida, alguno de estos astrónomos realiza un descubrimiento: una nova, un cometa, un asteroide… La satisfacción, no hay que decirla, es enorme. Aunque también los hay que se dedican a la caza sistemática de estos objetos.
También los hay que se dedican a la astrofotografía, obteniendo, tras muchos años de aprendizaje y fracasos, impresionantes fotografías de objetos celestes que hasta no hace mucho sólo podían obtener los profesionales.
Algunos de estos astrónomos acaban alcanzando tal nivel que se rodean (a veces, gracias al poder adquisitivo, pero otras veces, con mucho esfuerzo) de verdaderos observatorios. Dotados de telescopios de 30, 40 ó 50 cm bajo cúpula, estos astrónomos ya no observan visualmente: cuentan con modernas cámaras CCD, de vídeo, espectrógrafos, etc., y todo controlado por ordenador. Los hay incluso que tienen el observatorio a 50 km de su casa, pero pueden controlar por Internet todo: telescopio, cúpula, etc., y así observan sin salir de casa… Y tienen suficientes conocimientos teóricos como para saber interpretar sus propias observaciones e incluso publicarlas en revistas profesionales.
Tuve la suerte de colaborar con ellos durante algunos años y puedo asegurar que en conocimientos prácticos dejan en evidencia a muchos profesionales. Y esto provoca que, mientras que algunos profesionales no pueden ni verles (¿miedo o celos?), otros aceptan de muy buen grado su colaboración. Lo único que les diferencia de un profesional es que no cobran. Nada más.
A lo largo de la Historia han habido astrónomos aficionados célebres: Camille Flammarion (divulgador), John Goodricke (descubrió el misterio de Algol) y el más grande, William Herschell, descubridor de Urano y de la radiación infrarroja.

¿Qué es un astrónomo aficionado?
(versión satírica)

Pues es una pregunta que me he hecho muchas veces y sigo sin poder dar una clara y concisa respuesta.
Por decirlo brevemente, se trata de un espécimen en vías de extinción que, por sus extrañas costumbres, lo convierten en un individuo altamente singular y, a menudo, marginal.
Veamos:
Cuando nace, el protoastrónomo ya se distingue de los demás niños por quedarse embobado mirando al cielo y señalando a grito pelado “la Luna, la Luna”, mientras que sus compañeros le meten una cantidad de goles (si juega a fútbol) o le birlan las bolitas, la merienda, o lo que puedan “afanar”.
Cuando crece, usualmente tras unas gafas, suele convertirse en un adolescente que devora libros de Astronomía en vez de irse a jugar con loa amigos (hoy día, jugar con la Wifi), lo cual le provoca más aislamiento al crecer ante los demás como un ser repelente que no se relaciona con los niños de su edad.
Cuando cumple la mayoría de edad, y llega el momento de elegir estudios o trabajo, no duda en ir a la Universidad y matricularse en la carrera de Física, pues es ahí donde se puede convertir en un futuro astrónomo profesional, pero la carrera resulta ser mucho más difícil de lo previsto, y la mayoría acaban abandonando tras coleccionar una buena cantidad de conocimientos variados o reciclándose a químicos, biólogos, o lo que sea… Y encima, con la cabeza hecha un bombo de tanto “teorema de simetrización del monoide (madre mía), espacio dual, tensores variados, y vibradores armónicos simples para orgías variadas…
Obviamente, durante sus años mozos no tienen amoríos, pues el 90% de los astrónomos aficionados son hombres. La mujer, ya se sabe, no siente mucha pasión por la Astronomía (con contadas excepciones).
Una vez asumidos los golpes de la vida, el astrónomo aficionado lo es por vocación y devoción. Suele ser autodidacta, a pesar de los muchos cursos que se imparten. Y es sobre todo, un incomprendido.
Incomprendido por gastarse toda la “pasta” en chismes astronómicos que, a la vista de un profano, no sirven para nada.
Incomprendido por trastear y montar ruido a altas horas de la noche. Incomprendido al que todo el mundo ve como un lunático (siempre está en las nubes).
Incomprendido porque se queja siempre que viene alguien y le da la luz de la terraza (exposición fotográfica de media hora al cuerno).
Incomprendido porque mucha gente piensa que lo que hace un aficionado ya lo hacen los profesionales y mejor.
Incomprendido por quejarse de la contaminación lumínica.
Incomprendido por machacarse con una afición tan cara que no le reporta ningún beneficio pecuniario.
Incomprendido por los vecinos, que lo toman por un “voyeur”…
Sin embargo, si este aficionado sale algún día por la tele por haber descubierto algo, ya todo cambia y todo son alabanzas.
Suele leer revistas de Astronomía, muchas veces en inglés. Su programa favorito en la tele es “el Tiempo”, lo que no evita que la mayoría de las veces suelte algun garabato al meteorólogo de turno y maldiciones variadas. Se nutre de café y pizzas. Odia la Luna llena y las faroles, sobre todo si tienen forma de chupa-luz. Es capaz de dejar plantada a una chica por ir a ver un cometa. Sale muy poco, pues después del trasnocheo nocturno, de día pierde tiempo limpiando y engrasando telescopios y reduciendo observaciones.
Por si esto fuera poco, tiene que soportar siempre a los graciosos de turno y a los ignorantes: ¿tú eres astrólogo? Oye, ¿y de qué signo eres? ¿Nos echas las cartas? ¿Qué tal los Géminis?
En realidad, el astrónomo aficionado es un enfermo, un enfermo que tiene cura difícil, pero él está orgulloso, viviendo en su mundo, aislado de una sociedad que considera decadente. Pero él mismo se aísla muchas veces y no hay más que escucharle cuando alguien le pregunta:
-Oye, ¿qué es una supernova?
Y al tío no se le ocurre más que decir: -Se trata de un sistema binario semidetached formado por una estrella de clase K ó M que ha abandonado la Secuencia Principal y, al transformarse en gigante roja, llena su lóbulo de Roche y por el punto de Lagrange L1 transfiere materia a la secundaria una enana blanca que al superar el límite de Chandrasekar, de 1,44 masas solares, provoca el colapso de la enana blanca y bla, bla, bla…
.......en lugar de decir simple y llanamente: “una estrella que ha explotado”.
Posiblemente el astrónomo aficionado sufre del “Síndrome de Don Quijote”, de tanto leer libros de Astronomía, o quizás son los efectos de tanto nutrirse de café y/o galletas. O quizás son las consecuencias del trastorno del ritmo circadiano, del frío que tiene que soportar (especialmente el que observa estrellas fugaces) o de las palizas que debe pegarse a veces en coche para encontrar un sitio oscuro.
Pero no es mal tipo. Quienes lo conocen saben que con un poco de cariño, comprensión y quizás algún CD guarro de “brasileiras”, el astrónomo aficionado saldrá de su nube y sabrá corresponder con alegría y agradecimiento. A fin de cuentas, no dejan de ser unos niños que viven en su mundo, como los antiguos “boys-scouts” que de mayores se escapan a la montaña y se divierten recogiendo florecillas y subiendo montañas perdidas donde suelen celebrar la ascensión destapando una caja de bombones o una petaca de pisco.
Porque… ¿quién no guarda algo de niño en su interior?


¿Quiénes son y dónde están los periodistas científicos?

2 septiembre 2011

¿Es diferente ser periodista científico en Beijing o en Nueva Delhi? Hay muchas preguntas sin responder.
Necesitamos más información sobre los periodistas científicos en el mundo en desarrollo, y qué necesitan para desarrollar sus habilidades.
¿Quiénes son los periodistas que cubren ciencia en el mundo en desarrollo?, ¿cuántos hay y en qué países trabajan?, ¿tienen empleos de tiempo completo o son independientes?
¿Son en su mayoría profesionales jóvenes o veteranos, y son más hombres o mujeres? ¿Y cuáles son sus opiniones sobre el periodismo científico?
La verdad, es que no tenemos ni idea. Hay un par de estudios que han encuestado a periodistas científicos, pero sólo en el mundo desarrollado. Sin información global, las iniciativas que buscan fortalecer el periodismo científico en el mundo en desarrollo carecen de orientación sobre dónde y cómo, podrían tener mayor impacto.
Ahora se está desarrollando una encuesta mundial para responder estas preguntas. La primera fase fue dirigida por Martín Bauer y Susan Howard, de la Escuela de Ciencias Políticas y Economía de Londres (LSE, por su sigla en inglés) durante la Conferencia Mundial de Periodistas Científicos (WCSJ, por su sigla en inglés), realizada en Londres hace dos años [1].
Y en junio pasado, en la Conferencia Mundial de Periodistas Científicos en Qatar, presenté los resultados preliminares de una parte del proyecto que se enfoca en América Latina y que se llevó a cabo en colaboración con la Red Iberoamericana de Monitoreo y Capacitación en Periodismo Científico (que incluye a 10 países de la región).
El resultado de las 179 respuestas recibidas brinda una primera muestra del periodismo científico en América Latina.


Modelos y rompecabezas
Los resultados indican que los periodistas científicos que trabajan en la región son mayoritariamente mujeres (60 por ciento), tienen menos de 40 años (60 por ciento) y empleos de tiempo completo (60 por ciento). La mayoría dijo que sus medios de comunicación son diarios, revistas e Internet, que son los medios que más frecuentemente cubren ciencia.
¿Esto significa que no hay mucha cobertura de ciencia en radio y televisión? El dato podría señalar una oportunidad perdida: estos medios masivos pueden tener un papel clave en hacer que la ciencia sea más accesible en el mundo en desarrollo, pues aun los hogares pobres tienen televisores y radios.
Armar el panorama regional es como un rompecabezas. Los estudios muestran que en algunos países, como Brasil, la ciencia ha estado en la agenda de la televisión abierta, que llega a 25 millones de personas cada día. La ciencia también puede inspirar telenovelas, como la producción brasileña “El Clon”. En otros países, como Ecuador, la ciencia tiene escasa presencia en las noticias televisivas.
Y algunas de las respuestas incluso generan más preguntas. Por ejemplo, la mayoría de los periodistas de América Latina que han respondido a la encuesta hasta ahora han estado trabajando en el área por menos de 10 años. ¿Esto significa que los demás renunciaron a sus carreras en periodismo científico después de un tiempo? ¿O es que el periodismo científico solo recientemente ha comenzado a florecer en la región?


Más pasión que crítica
Para los periodistas de América Latina, el papel del periodismo científico es informar a la gente sobre la ciencia y traducir información compleja. Sólo unos pocos encuestados (tres por ciento) dicen que los periodistas científicos deberían brindar una perspectiva más crítica.
Una explicación de por qué este porcentaje es tan bajo podría ser que la comunicación científica en América Latina tiene su origen en la comunidad científica.
Por ejemplo, en la década del veinte, los miembros de la Academia de Ciencias de Brasil crearon su primera estación de radio, Rabio Sociedade, dedicada a la educación y la comunicación de la ciencia. Y varios años después, una asociación entre científicos y periodistas llevó a la creación de “Ciencia para todos”, un suplemento mensual de 12 páginas en el diario Folha da Manhã, que se publicó entre 1948 y 1953.
Otra explicación es que los periodistas científicos en América Latina son tan apasionados sobre la ciencia, que disfrutan difundiendo su importancia a expensas de ser críticos. Eso contrasta con el Reino Unido, por ejemplo, donde muchos periodistas científicos tienen una tradición más periodística, en la que se espera que se cuestione todo lo que se les diga, y no solo lo repitan.
Una preocupación particular es la falta de un mecanismo para que los periodistas científicos reciban comentarios sobre sus artículos, de modo de ayudarlos a entender a sus audiencias. Necesitamos saber más sobre nuestras audiencias y qué medios y enfoques resultan mejores para ellos.
Otro hallazgo de la encuesta es que los periodistas científicos de América Latina dicen que están contentos con sus carreras, y recomendarían el periodismo científico a otros. Esto es curioso, pues Martín Bauer dice que el punto de partida para la encuesta fue un sentimiento compartido entre los periodistas científicos del Reino Unido y de Estados Unidos de que el periodismo científico está enfrentando una crisis.
Evidencia para mejores prácticas
Pero la encuesta de América Latina es solo el primer paso hacia la resolución del gran rompecabezas: entender el periodismo científico en todos los países en desarrollo. Hay muchas otras preguntas.


¿Cuán diferente es ser un periodista científico en Beijing, El Cairo, Nueva Delhi, Santiago o Río de Janeiro? ¿El contexto local tiene un impacto significativo sobre cómo trabajan, o cuánta ciencia local se cubre?
El periodismo científico sí parece estar floreciendo en algunos países, a pesar de la falta de datos estadísticos. Pero saber más sobre quién está cubriendo la ciencia en el mundo puede apoyar los esfuerzos para mejorar nuestro periodismo, como reunir evidencia sobre sus beneficios, lo que podría ayudar a recaudar fondos para hacer más capacitación.
Se han hecho esfuerzos significativos para proporcionar más formación a periodistas científicos en el mundo en desarrollo, donde a menudo hay acceso limitado a estas oportunidades. SciDev.Net, por ejemplo, ha desarrollado talleres en África, Asia y América Latina; las sesiones de capacitación en países de América Latina han atraído a cientos de periodistas y científicos.
SciDev.Net también ha publicado docenas de guías prácticas con consejos sobre cómo mejorar las habilidades en la cobertura de diferentes áreas de la ciencia, y la Federación Mundial de Periodistas Científicos ha estado trabajando en un sistema para que periodistas con experiencia actúen como mentores de jóvenes reporteros.
Tener una mejor comprensión del periodismo científico ayudará a los medios a diseñar actividades que refuercen las habilidades donde sean más necesarias. Hasta ahora la evidencia de la encuesta mundial en curso es un comienzo; pero aún hay un largo camino por recorrer. Esto es un mapa en construcción.
Luisa Massarani
Coordinadora regional de América Latina y el Caribe, SciDev.Net

5 comentarios:

  1. Luisa, me reí mucho con tu artículo "¿qué es un astrónomo aficionado?". Has captado la escencia de la vida de (muchas veces) un incomprendido social, siempre a contramano, fuera de hora o explicando lo inexplicable jajaja! muuuuy buenos! ... los tres artículos. Abrazo
    David

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. hey que articulo mas bueno, enserio captaste la vida misma de los pocos que quedamos los astrónomos amateurs o si afinados, casi leía mi propia vida y hasta que me causaba risa jajaj, que bueno, suerte sigue así!

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  4. Excelente los artículos. Refleja prácticamente mi vida desde que empecé como astrónomo amateur.

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  5. Anónimo11:25 a. m.

    deberias combier el color de las letras no se puede leer mucho.................

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