2/09/2011

(Entra a escena Júpiter)

- Yo soy importante.
- ¿Vos? Sí, claro. Eres Júpiter.
- Yo soy el más grande de los planetas del Sistema Solar.
- Sí, pero yo tengo dos lunas y la Tierra tiene un solo satélite natural, eso me hace importante a mí también.
- Yo tengo 61 satélites naturales, o lunas como quieras llamarlas.
- ¡61!
- Sí, y tengo una tormenta tan grande que entrarían dentro de ella tres planetas como la Tierra.
- ¡Enorme!
- Y soy todo gaseoso, como el Sol, pero yo no brillo por luz propia sino que brillo porque hago rebotar la luz del Sol, como vos, como la Tierra y como todos los planetas que no tenemos luz propia.
¿Siempre te confunde el cuarto menguante de la luna con el cuarto creciente? Cuando la luna está creciendo se muestra como una letra C mientras que cuando se achica podemos verla como una e de decrece.
- Claro, el Sol es como una lamparita gigante y nosotros como espejitos.
- En mi caso, espejote. Yo soy gigante.
- ¿Y gaseoso?
- Sí estoy hecho de gases en algunas partes muy calientes como si fuera una hornalla de cocina grandota, en otras partes, ese mismo gas está muy frío. Tengo vientos fuertísimos que harían volar los sombreros de las personas, los paraguas, sus autos, arrancaría los árboles y los techos de las casas, si hubiera vida claro está, pero aquí tampoco hay vida.
- Y, digo yo. Sus lunas son muy importantes.
- Algunas son más grandes que Mercurio y que Plutón, que son planetas. Algunas veces hasta los cometas giran alrededor mío. ¿Quieres saber algo más de mí? ¿Quieren saber ustedes algo más de mí? Yo tengo anillos.
- ¿Cómo los de Saturno?
(Aparece Saturno)
- Como los míos no. Los míos son los más grandes, los más brillantes, son los más lindos para no ser tan modesto.
- (Mirando a los chicos habla por última vez Marte) Estos dos son muy grandotes y si se pelean mejor yo me voy.
- No le pregunté a Marte cómo están los asteroides, los cuidamos juntos siempre están entre él y yo. Son bastante inquietos.
- ¡Cómo estás Júpiter!
- ¡Muy bien! No quise ofenderte con lo de los anillos, los tuyos son hermosos.
- Bueno, no es lo único que tengo.
- Siempre tuvimos muchas cosas en común.
- Es verdad, yo también soy gaseoso, tengo muchas lunas..., tengo 31. Pero los dos tenemos anillos y yo también tengo una tormenta como la tuya pero la mía es más difícil de observar. Nunca me prestaron demasiada atención.

 - Pero cómo. ¡Todos los libros hablan de vos!

- Sí, pero de mis anillos. De mi no hablan mucho.
- Sabes por qué no hablan mucho, porque no saben. Si no se sabe es mejor no hablar, hasta que uno aprenda, después sí, para enseñarle a los demás. Sabes que va a ayudar. Me contó la Tierra que la gente de allá mandó una nave para que te investigue, ya salió y en unos años va a llegar a visitarte, te va a sacar fotos, vas a aparecer en todas las revistas, te van a conocer a vos y a esa luna tan grande que tienes, una de las 31, ¿cómo se llama?
- Titán.
- Sí, esa, también la van a visitar.
- ¡Qué bueno! Me voy a poner lindo para las fotos. ¡Quizás hagan una película! Voy a ser famoso, voy a ser famoso.
(Júpiter ya se fue, mientras bailaba Saturno feliz por los estudios que los científicos harán sobre él. Lo que sigue es el diálogo entre Urano, Saturno y los chicos)
- ¿Qué es todo este ruido? No me dejan dormir.
- Vos siempre estás durmiendo.
- En realidad siempre estoy acostado, yo giro acostado, como dando vueltas en la cama, pero giro, como todos, yo también soy un gran girador. ¿A ti quién te descubrió?

- No sé, siempre supieron que yo existía.

- A mí me descubrieron. Las personas de hace mucho, pero mucho tiempo. Antes de nuestros abuelos y antes de los abuelos de nuestros abuelos sólo conocían a Mercurio, a Venus, a la Tierra, a Marte, a Júpiter y a Saturno, perdón, a ti. Pero como yo estaba tan lejos no me conocían. Una noche un señor apuntó su telescopio al cielo y me vio por primera vez: Se llamaba Guillermo Herschel ¿Hay algún Guillermo por acá? Sí. ¡Nombre de descubridor! Ese dijo Tierra a la vista no, no Urano a la vista o algo parecido. Después supieron que yo me parecía bastante a Júpiter y a ti, que también tengo muchas lunas, tormentas y fuertes vientos y anillos, no como los tuyos, son hermosos, pero tengo anillos. Unos años más tarde descubrieron a Neptuno. ¡Neptuno! Dale que se hace tarde.


Si te gusta la astronomía y no tienes telescopio no te hagas problema. Un buen par de binoculares que puede haber en tu casa sirven para ver muchas cosas que a simple vista no puedes observar. Prueba una noche cualquiera y verás cuantos descubrimientos haces.
(Llega Neptuno).
- ¿Para qué es tarde? ¿Para dormir? Tu siempre quieres dormir.
- No, por los chicos. Te están esperando.
- Dile que me parezco a ti.
- Dale ven, saben mucho.
- ¿Sí? A ver, yo soy como los otros. ¿Cómo soy? Soy gaseosos, tengo muchas lunas, trece en realidad, tengo anillos, vientos fuertes (esto lo dice ayudado por los chicos del auditorio). Pero cómo, me conocían de antes.
- No, es que saben mucho.
- Bárbaro tengo un frío terrible. Estamos tan lejos del Sol que su calor no nos llega, es como tener una estufa en la otra punta de la casa, uno se congela, además, siempre de noche hace frío, como nosotros estamos tan lejos del Sol tampoco nos llega mucho su luz y no nos ilumina de día, siempre estamos de noche. ¡Qué lindas que se ven las estrellas desde acá! ¡Si el Sol pudiera mirarlas el que extraña tanto a sus hermanas!
- Hablando de frío, mira quién viene.
- ¡Plutón!
- ¿Cómo están amigos?
- Con frío.
- Yo también por eso vengo emponchado. Me contaron que Mercurio y Venus están muertos de calor ¡Quién tuviera un veranito!
- Tu sí que eres raro, eh.
- ¿Por qué?
- Bueno, cuando nació el bisabuelo de estos chicos a ti no te habían descubierto.
- Es verdad, me conocen hace poco y todavía no saben demasiado de mí, pero ya se van a encariñar, soy un tipo muy amable, aunque algunos me dicen que soy un poco frío.
- ¡Eres medio lenteja!
- Lo dices por lo que tardo en girar alrededor del Sol, es que es mucho viaje. Yo tardo 247 veces más que la Tierra, en otras palabras, un año mío es igual a 247 años terrestres. Permítanme ser más claro, ¿cuántos años tienen ustedes? ¿Qué? Cinco. Pues si estuvieran arriba mío no hubieran cumplido media hora de vida, serían un bebé como algún hermanito que seguramente tendrán.
- Tu nombre me gusta.
- Es parecido al de un perro de dibujitos de Disney: Pluto. ¿Lo conocen? Y además soy el último de los planetas del Sistema Solar. Más allá de mi caminito alrededor del Sol, largo camino que me convierte en un gran girador solo hay cometas. ¡Esos sí que están locos! Últimamente me cambiaron el nombre, no soy un planeta, soy un planetoide. Soy un planeta chiquito.

(Aparece un cometa volando sobre la cabeza de Plutón).

- Para hombre, con más cuidado.
- Es que nosotros giramos muy rápido.
- ¿Más rápido que Mercurio?
- A veces sí.
- Pero tu estás lejos, no tienes miedo que el Sol te abrace.
- No, por ahora, pero mi camino es muy estirado, y por momentos estoy muy cerca del Sol. Yo visito a todos los planetas. Si quieren saber algo de alguno me preguntan a mí. Es un lindo viaje, aunque un poco arriesgado, yo soy de hielo y el Sol está hecho de gases a temperaturas muy calientes como si fuera una gran hornalla de cocina así cada vez que paso cerca me derrito un poco. ¡Es un peligro!
- ¿Y eres el único?
- No, somos miles, yo diría miles de millones. Eso es mucho, mucho, mucho. Somos parecidos, algunos más chiquitos que otros, algunos con una cola o como yo, con varias. Yo soy de los más sofisticados.
Ustedes (dirigiéndose a los chicos). ¿Conocen algún cometa?

Narrador:
Así es el Sistema Solar. El Sol ya no está solo, tiene ocho planetas que le giran alrededor, porque esa es la tarea de un planeta, girar, son grandes giradores. Los planetas, algunos, tienen lunas, más o menos grandes, más o menos brillantes pero siempre compañeras siguiendo a los planetas por donde estos van. En otro lugar no hay vida, pero si en la Tierra y es nuestra responsabilidad cuidarla. ¿Para qué? Para que el Sol esté contento y para que puedan contarse historias como esta por mucho, pero mucho tiempo más.
En 1999, gracias a una amiga, pude viajar a Italia a ver un eclipse de Sol. Llamamos eclipse de Sol a cuando la Luna se pone entre el Sol y nosotros y entonces no podemos ver al Sol. Es como si de pronto se hiciera de noche. ¡Es un espectáculo maravilloso!

No hay comentarios.:

Publicar un comentario