RADIO KOSMOS CHILE

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2/12/2009

Chile realiza actividades en el año internacional de la astronomía.

Escuela de Astronomía para Profesores
en la
Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Hermosa vista áerea del Observatorio de Cerro Paranal
en la 2a. Región de Antofagasta - Chile

Un impresionante arreglo fotografico realizado en España.

TRABAJANDO EN EL AÑO INTERNACIONAL DE LA ASTRONOMIA 2009

Una instancia de gran interés es sin duda la Escuela para Profesores en la enseñanza de la Astronomía.
Y mencionamos que es una iniciativa con futuro, porque el enseñar astronomía a los profesores es multiplicar, como mínimo, por 10 lo aprendido por el docente alumno. Un simple cálculo nos da veracidad a lo expuesto: se han realizado hasta el mes de enero del 2009 cinco escuelas con una capacidad total de 300 alumnos profesores (60 por escuela), si lo multiplicamos por 10 son 3000 receptores del conocimiento astronómico y estos últimos conversan con una o dos personas más.
Es decir, es tal la multiplicación de este conocimiento que al cabo de 5 años un número elevado de personas sabrá y tratara de entender que la astronomía no solo es un conocimiento teórico, sino que es extremadamente practico tanto a través de la tecnología como en una visión de la vida, que es lo que equilibra la mente humana.

Estas Escuelas cuentan con la participación de 60 profesores o más de distintos lugares de Chile, los que reciben una capacitación para la enseñanza y difusión de la Astronomía en sus respectivos colegios y comunidades.
Esta actividad se realizará con el apoyo del Observatorio Europeo Austral ESO, del Departamento de Física UMCE, del Planetario USACH y del Grupo Telescoperos y la valiosa colaboración de Astrónomos Profesionales en Chile.



Adjunto a este reportaje van las fotos de las 5 escuelas ya realizadas.

Las actividades se realizan en las dependencias del Departamento de Física y el Observatorio UMCE (Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación) ubicados en Avda. José Pedro Alessandri 774, Ñuñoa y en un horarios de 09 a 18hrs, incluida una noche de observación.

Los Objetivos de esta iniciativa docente son:

-Conocer y comprender los fenómenos más importantes de la Astronomía, en el contexto de los programas de Educación Media (e incluso la Educación Básica).

-Comprender los fundamentos físicos, teóricos y experimentales de la Astronomía.

-Armar y manejar instrumental básico de observación y registro astronómico.

-Diseñar y planificar estrategias metodológicas y unidades didácticas para el proceso de enseñanza – aprendizaje de la Astronomía a nivel escolar.

-Organizar y dirigir actividades extraprogramáticas, como academias, talleres y exposiciones de Astronomía.

Destinatarios.

Profesores que deban desarrollar la unidad “La Tierra y su Entorno” de segundo año de Educación Media. Además, todos los profesores que dirigen o deseen organizar actividades extraprogramáticas relacionadas con la Astronomía.

Contenidos.
1) Descripción del cielo nocturno
2) Métodos y técnicas de observación en Astronomía
3) Gravitación y Sistema Solar
4) Evolución de las estrellas y galaxias
5) Vida en el Universo
6) Observatorios y futuros proyectos de Astronomía en Chile.

Metodología.

Participación en actividades teóricas y prácticas, sesiones audiovisuales multimedia, armado de maquetas diversas, trabajo experimental en laboratorio de Física, uso de telescopios, binoculares y otros instrumentos de medición y registro, salida a terreno para observación astronómica (si las condiciones meteorológicas lo permiten). Cada participante recibirá material didáctico de apoyo.

El apoyo teórico y práctico lo entregan los académicos:
Juan Espinoza G., Luis Brahim N., Luis Barrera S. y la valiosa colaboración de Astrónomos Profesionales en Chile.

Ya lo decía Luís Barrera en una entrevista que le hizo un sitio Web el año 2007:
UN SALTO ASTRONÓMICO EN LA EDUCACIÓN CHILENA

Un salto fundamental en la enseñanza de las ciencias astronómicas dará la educación chilena en los próximos años.
Así lo explicó el astrónomo nacional Luís Barrera, profesor del Departamento de Física de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) y doctorado en astrofísica en la Universidad de Bochum, Alemania, en conversación con Actualidad Espacial.

En la enseñanza antigua del tercer año de educación básica del sistema educacional chileno estaba la unidad dedicada al Universo, que incluía al Sistema Solar y muy poca materia acerca de las galaxias. "La idea central fue cambiar el orden de los temas: partimos por las galaxias, llegamos al Sistema Solar y luego "ingresamos" a la Tierra", expone Barrera.

"Es una forma de dar a los alumnos una visión global del Universo... así nos daremos cuenta de que la Tierra es muy insignificante dentro de todo el contexto".
Entonces surge un sentido natural de protección: "la tendencia natural en el ser humano es que si se enfrenta a un gato chico lo cuida y si aprecia un gato grande, seguramente no habrá intención de cuidarlo"...

Esta idea general se aprobó y se puso a prueba en tres colegios de Santiago, en Chile. Según Barrera, una vez que se haga la evaluación pasará posteriormente a ser política pública.
La idea es incluir esta información no solamente en tercer año básico, sino que en otros niveles de la educación chilena por su carácter de integradora.


"La astronomía integra tanto a las matemáticas, las ciencias, las tecnologías, la filosofía, el arte, los idiomas...todo lo va integrando...tiene un carácter inspirador e integrador".
Sirve a los jóvenes para que sientan un gusto por la observación de los cielos, no como un contenido más, sino como un mecanismo de inspiración para los muchachos.
Los críticos de la modernización de la enseñanza argumentan que no se necesita formar tantos astronautas. El astrónomo rechaza esta aseveración:
"Podrán salir personas matemáticas, astronautas, filósofos, de todas las áreas, dependerá de cada joven. La idea central, es despertar las ansias por conocer más profundamente los distintos temas que están inmersos en el conocimiento del Universo.

ANTES, AHORA Y DESPUES

Con el sistema antiguo, los profesores tenían en este módulo del tercer año básico el estudio de la Tierra y generalmente se quedaban estancados con las estaciones del año y nada más. Escasamente se llegaba hasta las galaxias, sin mayor profundización.

"En el caso actual proponemos la formación de galaxias de arena, por ejemplo. El joven puede crear una galaxia de arena, donde cada grano de arena es un sistema solar...será muy fácil que los niños entiendan...incluso para los no-videntes".

Cuando se partía con la Tierra, no necesariamente se entendía lo que está fuera de ella...no había una conexión directa en este sentido.

"Esto servirá en la comprensión de otras áreas del conocimiento humano...todas la áreas se motivan, por ejemplo las ciencias biológicas, las matemáticas, la tecnología....No hay que decirle al niño "esto es complicado"...hay que mostrarle que no es tan complejo entender el lugar que ocupamos en el Universo".

A juicio del Dr. Barrera, "la astronomía motiva a los niños y los adultos...todos podemos emocionarnos con la visión de que somos parte del Universo. Todos nos podemos maravillar con la belleza de una estrella, de un cometa, de una galaxia..."

Fuente: LMC/Actualidad Espacial - Imagen: www.mirandianos.cl


¿Que desean mostrar los ejecutores de este programa de enseñanza de la astronomía?
A mi juicio, mostrar la cara humana de la astronomía.
Es común, que cuando uno menciona la palabra astronomía a una persona o grupo de personas, estas piensen que es algo muy difícil, inalcanzable como conocimiento, o que es gastronomía. Y resulta que el desarrollo de dicho conocimiento esta ahí, al alzar la vista al cielo nocturno.
Por ello, creo interesante agregar a este reportaje el presente artículo que nos habla de otra profesión anexa a la astronomía que es la arqueastronomia.


La cara más humana de la astronomía

Un grupo de investigación rastrea el pasado en busca de lazos de unión entre el Cosmos y las civilizaciones antiguas. Este apasionante trabajo desvela el distanciamiento del cielo que la sociedad actual tiene con respecto a sus antepasados.


Pocas personas pueden presumir de tener una profesión que aúne varias a la vez. La mayoría de las personas han deseado de niños ser profesores, astronautas, cantantes y toreros, todo a la vez. Ellos lo han conseguido. Su profesión les permite alternar el telescopio con la pala y el pincel. Se trata de la Arqueoastronomía, una ciencia a medio camino entre la Arqueología y la Astronomía gracias a la cual hoy la sociedad puede descubrir la importancia que las civilizaciones antiguas dieron al Cosmos.

Estos científicos no buscan momias, sino que intentan desempolvar el pasado con la mirada puesta en el firmamento. Sólo así llegan a comprobar cómo en épocas anteriores se conocía mucho mejor el cielo que en la actualidad. Se trata de un trabajo poco conocido que muestra la cara más humana de la Astronomía y ayuda a comprender el pensamiento y la historia de la sociedad.

Pero, ¿por qué ha sido la Astronomía tan importante en todas las culturas antiguas?
Porque esta ciencia milenaria ha significado, hasta el descubrimiento del reloj atómico y de los GPS, la única forma para orientarse adecuadamente en el espacio y el tiempo.

De esta manera, el hombre comenzó a guiarse observando los movimientos del Sol o las estrellas y así estableció, por ejemplo, patrones para llevar a cabo la agricultura y la ganadería. "Estoy prácticamente seguro que desde que los primeros Homo-sapiens miraron al cielo, ya trataron de estructurar calendarios y organizar el tiempo mediante la observación de los astros", afirma Juan Antonio Belmonte, científico del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

A través de esta orientación en el espacio y tiempo, el cielo acabó convirtiéndose también en una especie de guía para entender el más allá. Es decir, la Astronomía ha sido uno de los principales generadores de religión.

Esto se refleja perfectamente, si se tiene en cuenta que, hasta la llegada de los monoteísmos, la mayoría de las civilizaciones antiguas han tenido como dioses a las divinidades celestes. Ya lo decía Cicerón: "Un gran número de dioses derivan de teorías científicas sobre la naturaleza del hombre en el mundo".

Método de trabajo

Los arqueoastrónomos están demostrando que el estudio del Cosmos en el ámbito cultural es antiquísimo. Quizás la primera representación astronómica sea lo que algunos han identificado como Las Pléyades en la Cueva de Lascaux, Francia. Según la opinión de Juan Antonio Belmonte esto es algo difícilmente demostrable.

Y es que el trabajo de estos científicos se vuelve realmente complicado en ciertas ocasiones, cuando ante un mismo resto arqueológico existen diferentes teorías que lo explican. "La única forma de mostrar claramente que algo puede tener un origen astronómico es mediante su peso estadístico", afirma Belmonte.

Esto quiere decir que sólo si un arqueoastrónomo rastrea una serie de monumentos de una determinada cultura y consigue determinar entre ellos un patrón común, por ejemplo sus orientaciones, se puede decir que hay un vínculo cósmico.

Desde este punto de vista, quizás las evidencias más antiguas demostrables de observaciones astronómicas se puedan relacionar con la construcción de monumentos megalíticos. Un ejemplo bastante interesante está en las antas o dólmenes de siete piedras (en el sudeste peninsular) que muestran una clara orientación hacia la salida del Sol.

Una enorme labor de documentación y factores como que el cielo y el eje de inclinación de la Tierra va cambiando con el tiempo son sólo unas pinceladas de lo que un arqueoastrónomo debe considerar a la hora de realizar su trabajo. Todo es poco para poder desmentir con base leyendas como la de las líneas de Nazca, en Perú. "No existen evidencias de ningún tipo que apoyen su vinculación con la Astronomía. Sigue siendo una de esas historias que se repiten a lo largo de los años y se cuenta a los turistas cuando van allí porque da réditos", argumenta el arqueoastrónomo.

Lo que está claro es que la sociedad actual conoce mucho peor el cielo que sus antepasados. Para ellos el firmamento era su reloj de pulsera, su GPS, incluso se podría decir que su oráculo. "La tecnología ha provocado un distanciamiento entre el ser humano y el Cosmos", explica Belmonte.

Es irónico que cuantos más medios se tiene para observar y conocer el Espacio, más se haya acentuado la distancia entre los astrónomos especialistas, que conocen a la perfección el Universo, y los que no lo son, que prácticamente lo desconocen por completo.
Como decía Mircea Eliade "la simple contemplación de la bóveda celeste basta para desencadenar una experiencia religiosa". Tal vez debamos tomar ejemplo.