5/23/2008

PLANETARIO DE SANTIAGO (USACH)...



La Fundación Planetario es una fundación privada sin fines de lucro, presidida por el Rector de la Universidad de Santiago de Chile.

Su misión es “ser un espacio que promueva y divulgue la astronomía, las ciencias y otras manifestaciones culturales al público general y al ámbito educacional a través de metodologías multimediales, lúdicas e interactivas”.

Para cumplir esta misión el Planetario realiza diversas actividades de difusión cultural y científica, en sus dependencias en la Universidad de Santiago de Chile y a lo largo de todo el país a través de sus equipos Planetario y Observatorio Interactivo Móvil- OMI.

El Planetario es una de las construcciones más emblemáticas de la arquitectura moderna. Su cono truncado de 17 metros, está inspirado en las pirámides mexicanas, principalmente en la maya de "Chichen Itzá" y en el observatorio astronómico emplazado en sus cercanías.

Nuestro Planetario, único en el país, es uno de los 50 centros audiovisuales de difusión astronómica más grandes del mundo. El domo de proyección tiene un diámetro de 22 metros y su equipo de simulación de estrellas, proyector Carl Zeiss, modelo VI, permite observar el cielo nocturno del hemisferio norte y sur.

El proyector estelar que da vida a nuestro Planetario es un Carl Zeiss modelo VI que llegó a Chile directamente desde Alemania, su país de origen, a principio de los años 70. El ejemplar de 2.500 kilos funciona de manera excepcional en el mundo, pues es el único que opera sobre una plataforma hidráulica con 4 niveles de altura.

Unos 160 lentes y otras singulares características mecánicas permiten la proyección de cuerpos celestes como nuestra Luna, el Sol, los planetas de nuestro sistema, proyecciones a escala con ángulos de tiempo y horarios, línea del ecuador, constelaciones, cielos exactos vistos de cualquier parte del mundo y más de cinco mil estrellas del hemisferio norte y sur.

Pero además de este recorrido por las estrellas y la bóveda celeste, el espectador puede observar imágenes en movimiento y gráfica en 360 grados, gracias a la incorporación de 3 proyectores de video y 32 proyectores de diapositivas de alta calidad que generan un efecto de proyección full domo.

Durante el año el Planetario ofrece sus funciones audiovisuales a público general y estudiantes, ciclo de charlas, talleres y cursos de astronomía para niños y adultos.

Nuestro Planetario cuenta con un equipo humano y profesional dispuesto a entregar la mejor atención a sus visitantes.

Cada función audiovisual es apoyada por un grupo de monitores calificados, conformado por estudiantes de nuestra universidad.


Personal del Planetario de Santiago:

Directora Ejecutiva:Haydée Domic T.
Teléfono de contacto: 71 82 902
Correo electrónico:secreplanet@usach.cl

Subdirección de Administración y Finanzas:

Jefe de Departamento de Ventas: Luís Durán
Secretaria:Giovanca Pérez
Recepcionista:Giselle Orellana

Encargado de ventas:René Arteaga
Teléfonos de contacto: 71 82 90071 82 91071 82 928
Teléfono reserva de colegios: 71 82 908
Correos electrónicos:
reservaplanet1@usach.cl
reservaplanet2@usach.cl

Subdirección de Desarrollo y Proyectos
Jefa de Comunicaciones:Carolina Díaz
Teléfonos de contacto:71 82 913
Correos electrónicos:
cdiaz@usach.cl

Jefe de Departamento de Producción: Alejandro Bascuñan
Teléfono de contacto:71 82 9 12
Correo electrónico:
abascunan@usach.cl

Asistente de Proyectos:Lyliam Méndez
Teléfono de contacto:71 82 915
Correo electrónico:
lmendezt@usach.cl

Subdirección de Operaciones
Subdirector:César Valdés
Teléfonos de contacto:71 82 916
Correos electrónicos:
cvaldes@usach.cl
Informaciones a: contactoplanetario@usach.cl




Entrevista a: Carolina Díaz, Jefa de Comunicaciones del Planetario de la Universidad de Santiago


Si tienes interés en la astronomía, quieres aprender a identificar los cuerpos visibles en nuestra esfera celeste y compartir tus experiencias con científicos y personas afines, te invitamos a participar en el Club de Astronomía Planetario 2008.

En este espacio podrás desarrollar destrezas, aptitudes y talentos astronómicos, poner en práctica tu espíritu investigativo y habilidad creativa. Como socio tendrás derecho a múltiples beneficios, entradas mensuales gratis, descuentos para ti y familiares directos en cursos y talleres organizados por el Planetario, invitación a actividades de difusión y observación, salidas a terreno, entre otras.

Este grupo de aficionados cuenta con el sitio "Club de Astronomía del Planetario", espacio virtual de difusión astronómica, que permite además el encuentro de los miembros e intercambio de ideas.

Mayores informaciones contactarse con Lylliam Méndez a

lmendezt@usach.cl o llamando al fono 7182915.

PLANETARIO DE SANTIAGO....













Autor: Ricardo González
Fuente:
www.mailxmail.com
La Eternidad y el Tiempo Cero.

En el confín del mundo se encuentra una montaña cónica hecha de platino. Hasta allá vuela cada 100 años un pajarillo para sacarle filo a su pico. Cuando toda la montaña haya desaparecido debido a este desgaste, recién habrá transcurrido un segundo de la Eternidad. Si ese es un segundo de la Eternidad, entonces, ¿qué es el Tiempo?

No existen Tiempos negativos, pero sí hubo un Tiempo Cero hace unos diez o veinte mil millones de años cuando una gran explosión, que hoy conocemos como el Big-Bang, dio origen a todo el Universo. Así las cosas, la Eternidad resulta ser mayor que todo el Universo. Vale decir, en nuestro léxico, desde hace mucho tiempo, disponemos de un vocablo que da cuenta de la vastedad universal.

Cabe la pregunta, ¿es la Eternidad el Tiempo Infinito?
Imaginemos un segundo descompuesto en tantos minúsculos instantes cuantos segundos componen 30 años. Así de pequeño es un nano segundo: es una millonésima de segundo. Y un electrón cualquiera circula en torno a un núcleo atómico típico- de la misma forma que lo hacen los Planetas en torno al Sol-, un millón de veces en un nano segundo.

Esto es más que suficiente para marear al cualquiera, y aunque lo tomemos con una pizca de sal, surge todavía con más fuerza la pregunta, ¿qué es lo que entendemos por Tiempo?

Tiempo lineal, Tiempo cíclico, KHRONON. ¿Anumeralismo o confusión mental?

Los filósofos medievales, acordes con su pensar teleológico consideraban que el Tiempo transcurría del futuro al presente, y no al revés. En las culturas occidentales se le ha estimado como Tiempo lineal, en tanto que en las culturas orientales, como en China, el Tiempo es cíclico.
Se nos dice que el
curso del Tiempo no sería continuo sino que habría un intervalo mínimo, que lo designan con el nombre de KHRONON, estimándose que sería del orden de un uno precedido de 23 ceros después de la coma decimal:

0,000000000000000000000001

Este Tiempo inimaginable es el Tiempo mínimo que invierte la luz en recorrer el espacio correspondiente a un HODON o quantum espacial de dimensiones, en centímetros, ínfima e igualmente difícil de imaginar siquiera.

¿Estamos frente a una ficción matemática o estamos en los dominios de un Tiempo fantasmal?

Un profesor de astronomía disertaba acerca de la suerte que correría nuestro sistema solar. Acababa de explicar que, según sus cálculos, al cabo de un billón de años la Tierra terminaría cayendo en el Sol, encontrando allí ígnea muerte.

Del fondo de la sala se alzó una voz temblorosa:¡Discúlpeme usted..., profesor!, pero ¿cuánto ha dicho que falta?Y el profesor respondió tranquilamente:"Alrededor de un billón de años"Y se oyó un suspiro de alivio:¡¡Menos mal!!¡Por un instante me pareció haber oído un millón!¿Anumeralismo? o ¿Confusión perceptual frente al Tiempo con números grandes?
Un día el patrón le encargó a su jardinero que a la mañana siguiente plantase una hilera de árboles de cierta variedad rara.
Aunque el jardinero accedió gustoso, previno al patrón que este tipo de árboles tardaba un siglo en alcanzar completo desarrollo:
"En tal caso", replicó el patrón, "plántelos esta misma tarde" ¡Con un siglo por delante!¿Qué importancia puede tener un día?
¿Qué es lo que llamamos Tiempo y cuál es su ubicuidad?
Qué queremos dar a entender cuando decimos:
"El Tiempo no pasa"."A fulano no le pasan los años"."El Tiempo no ha pasado para él como parecía""Los minutos parecían una Eternidad", o"El Tiempo pasó volando".¿Qué es lo que llamamos Tiempo?

La respuesta de San Agustín a esta pregunta fue:
"Si nadie me lo pregunta, yo lo sé; pero si deseo explicárselo a alguien que me lo pregunta, ya no lo sé Y Lagrange frente a la misma pregunta respondía:"Si usted sabe lo que es, hablemos de él; y si no lo sabe, mejor hablemos de otra cosa".

La ubicuidad del Tiempo queda de manifiesto en todo lo que realizamos y participamos, en nuestra calidad de seres sociales. Tomemos como ejemplo el ordenamiento jurídico:
"La Ley no puede disponer para lo futuro y no tendrá jamás efecto retroactivo"."Todos los plazos de días, meses o años de que se haga mención en las Leyes o Decretos, de los Tribunales o Juzgados, se entenderán que han de ser completos, y correrán hasta la medianoche del último día del plazo"."La existencia legal de toda persona principia al nacer"."La persona termina en la muerte".

La medición del Tiempo.

¿Cuáles han sido los pasos que la Humanidad ha dado para conquistar el ubicuo Tiempo?
El primer "instrumento" para medir el Tiempo fue, sin duda; la Luna. Sus ciclos regulares, que
todos podían observar, relacionaban el ciclo menstrual con un mes lunar; y el embarazo con 10 meses lunares.

Los cazadores y agricultores necesitaban u método que les permitiera conocer la llegada de la lluvia, la nieve, el calor, el frío, la sequía,...La Luna no resolvía el problema, porque el que realmente marca los cambios climáticos en la Tierra es el Sol, siendo el año solar la única manera exacta de medir los días entre una estación y otra. Por eso no es de extrañar que haya sido el Sol una divinidad en casi todas las civilizaciones. Conocido es el caso de Egipto y de los Emperadores Incas que se hacían llamar Hijos del Sol.

Un hecho astronómico se tomó como el inicio del año egipcio; una vez al año, la estrella Sirio se alza por la mañana en línea recta con el Sol naciente: esa era la señal. Con este fenómeno observable regularmente, los egipcios adoptaron un año que tenía 365 días, más un cuarto. Difiere del año solar real en 11 minutos y 14 segundos.

Julio César se llevó a Roma ese calendario y por el se rigió la civilización occidental durante más de 16 siglos. Hasta que en el año 1582, el papa Gregorio XIII introdujo el calendario que lleva su nombre, y que es el sistema cronológico de uso civil en todo el Mundo. Ese año el error del Calendario Juliano era del orden de los 11 días, siendo esto un motivo de preocupación del Pontífice ya que si se hubiera seguido utilizando el Calendario Juliano, la Pascua hubiera acabado celebrándose en el verano del hemisferio Norte.

No todos aceptaron estas reformas. Es así como el Islam sigue aún fiel a los ciclos de la Luna por lo que, para algunos, la Media Luna que aparece en las banderas y escudos de muchos países islámicos como Túnez, Turquía, Mauritania,..., no es más que la mencionada fidelidad.

Los relojes de Sol, de agua, de arena y los mecánicos

En la antigüedad las unidades de Tiempo fueron el año y el mes. Más tarde apareció la semana.
Los relojes de Sol fueron los primeros instrumentos utilizados para medir el Tiempo. La sombra que genera el Sol fue durante muchos siglos la medida universal del Tiempo, a pesar de las limitaciones impuestas por sombras que varían de un día a otro y por la latitud.
Pero, ¿cómo medir el Tiempo cuando el Sol se ponía?

Simplemente midiendo la cantidad de agua que entraba o salía de algún recipiente. Así nacieron los primitivos relojes de agua, en Egipto. En el mundo griego se les usó con profusión y se les llamó Clepsidras, que significa ladrones de agua. Y fueron precisamente los griegos quienes dividieron en 12 partes iguales el período de Tiempo con luz solar.

La luz solar en el Solsticio de invierno dura actualmente unas 9 horas, por lo que la hora griega, en esa época, en el Solsticio de invierno, duraba unos 45 minutos Y como el Solsticio de verano dura actualmente casi 15 horas, la hora griega, en esa época, en este Solsticio duraba unos 75 minutos actuales.

Dominado el arte de elaborar el vidrio, en el siglo VIII DC., se hizo posible construir los primeros relojes de arena. Pero, todavía seguía sin solución la idea de medir el Tiempo en forma cómoda y certera durante la noche, lo que dio lugar a otros modelos de relojes como los de vela, de fuego, de especias, de cañón, el reloj de Sol tipo pastor, el reloj neumático y el anular o benedictino.
La medida del Tiempo, por parte del Hombre, tardó mucho en independizarse del Sol hasta que, finalmente, encontró la manera de medir el Tiempo en secciones pequeñas, exactas e iguales; en cualquier día del año y en cualquier lugar de la Tierra.

No fueron los agricultores, ni los comerciantes ni los pastores quienes crearon los primeros relojes mecánicos independientes de las variaciones inestables del Sol, sino que fueron las Órdenes religiosas que movidas por el deseo de cumplir, con constancia y sin olvido, sus deberes con Dios, idearon los primeros relojes mecánicos, allá por el siglo XIV. La misión de esos artefactos no era precisamente marcar las horas sino hacer sonar una campana que indicaba el momento de iniciar los rezos. A modo de verdaderos despertadores, recordaban los rezos del Ángelus:

HORA PRIMA, al amanecer.HORA TERCIA, a media mañana.HORA SEXTA o MERIDIES, al medio día.HORA NONA, a media tarde.HORA VESPERALIS, al atardecer. YHORA COMPLETORUM, cuando caía la noche.

Hacia el año 1330, lo hora se convirtió en nuestra hora moderna, que es una de las 24 iguales en que se dividió el día.
Los minutos no fueron señalados hasta que el péndulo permitió añadir una segunda manecilla concéntrica con la de las horas y que daba una vuelta completa por cada hora.
Hacia 1670 casi
todos los relojes marcaban minutos y también los segundos.

El Tiempo Abstracto.

La creación del reloj de ruedas marca un hito de mucha importancia en la Historia de la Humanidad, porque por primera vez el Hombre se acercó a la Naturaleza y a la Fuerza de Gravedad que le es propia, con la idea de poner entre paréntesis precisamente a esa fuerza, lo que terminó por producir, de esta forma, unos ritmos nuevos que la naturaleza desconocía.
En efecto, en los relojes de ruedas ocurre algo muy distinto a lo que ocurre en los relojes elementales, pues en éstos el proceso a través del cual se mide el transcurso del Tiempo es continuo y natural; y se evidencia mediante el desplazamiento del peso y del volumen de la materia. La arena se desliza o el agua gotea, como obedeciendo a la Fuerza de Gravedad inscrita en la naturaleza.

En cambio, en el mecanismo del reloj de ruedas, la Fuerza de Gravedad es puesta entre paréntesis, es abolida o es suspendida durante cierto Tiempo.

La aguja de un reloj de ruedas no avanza de un modo continuo sino que lo hace a saltos, como si el Tiempo estuviera cuantizado. En cambio, en los relojes elementales lo que se observa, para medir el Tiempo, fluye- por así decirlo-, de una manera continua.
El Tiempo dado por el reloj de ruedas está partido en pedazos, a modo de cuantos elementales de Tiempo, creados por el Hombre, por lo que en este invento lo que realmente creó fue un Tiempo nuevo.

En el reloj de ruedas el Tiempo se desnaturaliza.
El reloj de ruedas no es un reloj telúrico ni es un reloj cósmico: es una tercera cosa creada por el Hombre. No da el Tiempo de las estrellas ni el Tiempo de la Tierra.
Lo que el reloj de ruedas da es el Tiempo Abstracto; que es un Tiempo espiritual, mental y fruto del reflexionar y del pensar.

El significado y las consecuencias que ha tenido para la Humanidad la imposición de un ritmo de vida artificial y puramente convencional, característico y propio de este Tiempo no-natural, cuyas horas son uniformes e intercambiables, es tan grande y de tanta importancia que algunos han llegado a pensar, y con justificada razón, que el Modernismo comenzó cuando se inventó el reloj de ruedas.

El Tiempo que inventamos, y que es el que producen los relojes artificiales, le ha procurado al Hombre un enorme poder sobre la Naturaleza. Todo ello, sin embargo, al precio de imponerse así mismo un ritmo extraño a nuestra propia constitución natural y contrario a la consecución de la felicidad propiamente humana.

Cambios y Ritmos. El Tiempo Subjetivo

Una misma longitud la podemos medir repetidas veces. En cambio el Tiempo, sólo mientras transcurre, ya que una vez pasado no vuelve.

Todo tiempo equivale a cambio.

Para Platón existía un Tiempo Absoluto, fuera de nuestros sentidos. Según Aristóteles, la noción de Tiempo figura en el mundo sensible y va unido a la de movimiento. Es decir, se puede medir el movimiento con ayuda del Tiempo y el Tiempo con la ayuda del movimiento. Liebnitz sustentaba que el espacio y el Tiempo, más que cosas, constituían formas de ordenar sucesos, con lo que hacía intervenir al observador. Para Bergson el Tiempo representa continuidad, en el sentido de duración e implica memoria y pensamiento; o sea, Conciencia.

En cambio, para Bachelard significa discontinuidad, vale decir, Ritmo. Por lo que la duración sólo sería una metáfora.

El Tiempo va indisolublemente unido a cambio o movimiento. En la captación de sensaciones, que es previa a toda percepción, interviene siempre el movimiento. Para que el ojo perciba bien es preciso moverlo, de forma que la imagen del objeto que se mira se proyecte en su zona más sensible: la fovia centrales. De otro modo, sólo una parte del mismo podría verse a la perfección. Incluso, el cristalino modifica su enfoque para facilitar la visión de los objetos, según estén situados próximos o lejanos.

La indisolubilidad Espacio-Temporal se pone claramente de manifiesto en que el ahora va unido siempre a un aquí y la misma palabra presente indica ambas cosas.

El cuerpo humano, desde el nacimiento hasta la muerte, está sujeto a constantes cambios que pueden utilizarse para definir el Tiempo. Algunos son periódicos de ritmo rápido, como el pulso y la respiración. Los hay de ritmo más lento como el ciclo sueño-vigilia; o más lento todavía, como la menstruación. Otros cambios son constantemente progresivos como los que se relacionan con el envejecimiento.

Frente a todos éstos existen cambios periódicos y otros progresivos, pero de índole subjetivo.
El ciclo subjetivo se da en el sujeto que al cabo de un Tiempo de haber comido tiene la sensación de hambre, la que desaparece, transitoriamente, al ingerir alimentos de nuevo.

El sentimiento del paso lento, pero progresivo, del Tiempo se da en el envejecimiento percibido subjetivamente. Cuando los cambios corporales se verifican de forma más lenta que la habitual, decimos que el Tiempo no pasa. O para el sujeto afortunado que no le pasan los años. En estos casos, el Tiempo se ha hecho equivalente a cambios morfológicos perceptibles, que pueden o no ser coincidentes con los cambios, en cuanto a comportamiento. Por lo que, entonces, podríamos agregar el Tiempo no ha pasado para él como parecía; aquí, el concepto de Tiempo se relaciona más bien con la conducta y no con los cambios morfológicos. Percibimos la duración o Tiempo subjetivo, en oposición al Tiempo de los relojes. A esto corresponden las expresiones de que los minutos parecían eternidades o, al revés que el Tiempo pasó volando.

En momentos cercanos a la temida muerte se han descrito vivencias en las que, en un instante, se revive velozmente un resumen de toda la vida. En cambio, en intoxicaciones con algunas drogas suele darse el caso contrario: el Tiempo transcurre lentamente y los minutos parecían horas.

Subjetivamente, el sentirse joven o viejo puede referirse a distintos parámetros. Por ejemplo, por las ilusiones que se conservan o por las que se han perdido, por la agilidad o fuerza o por el caudal de experiencias acumuladas.

Por lo demás, el cuerpo puede envejecer más rápidamente en algunos órganos o aparatos que en otros: canicie y calvicie precoz, vejez prematura de las arterias o del cerebro.
Sabido es que el hombre tropical envejece más pronto o vive más rápidamente que el nórdico. Mientras la mujer tropical es mujer hacia los 10 años, la nórdica lo es a los 16 o 18 años. El hombre tropical es viejo a los 50 años, y el nórdico a los 70. Es como si el reloj humano de éste marchara más lento que el de aquél.

El Tiempo abstracto como variable independiente

El Tiempo abstracto es la variable independiente en algunas leyes de la Física, de la Química y también de la Biología. En Física, por ejemplo, el espacio recorrido por un móvil y el Tiempo que demora en recorrerlo, proporciona la idea de Velocidad. El trabajo realizado en la unidad de Tiempo, le da vida al concepto de Potencia. En electricidad, la carga que atraviesa una sección de un conductor y el Tiempo que emplea esta carga en pasar, establece el concepto de Intensidad de corriente, conocido también como el amperaje. En Física Nuclear, la vida media es una buena y práctica medida del Tiempo que demora el material radioactivo en quedar reducido a la mitad de la cantidad inicial.

En Química, el Tiempo abstracto de los relojes se usa para medir lo que demora una reacción química en completarse y le da vida al concepto de velocidad de reacción, que una vez determinada permite averiguar los mecanismos que la reacción ha empleado al pasar de reactivos a productos. El conocimiento de los mecanismos de reacción permitió la Química Industrial y la fabricación de remedios, para beneficios de la salud humana.
En Biología, la frecuencia cardiaca, las ecuaciones alo métricas que relacionan Tiempo con crecimiento, la Evolución a través de temporadas largas. Los ritmos nictemerales, circadianos, estaciónales, regulados por relojes fisiológicos.

Relatividad. La velocidad de la luz. El Espacio-Tiempo.

Nuestras concepciones acerca de la naturaleza del Tiempo han ido cambiando con los años, en forma especial en el pasado reciente.

A comienzos del siglo XX se creía en la existencia de un Tiempo Absoluto, por lo que a cada suceso se le podía poner un rótulo con un número llamado Tiempo, de una forma única. Además, todos los relojes de buena calidad tendrían que coincidir con respecto al intervalo de Tiempo entre dos sucesos. Sin embargo, el descubrimiento de que la velocidad de la luz resulta ser la misma para todo observador sin importar cómo éste se estuviese moviendo, condujo a la teoría, y hoy ley, de la Relatividad. En esta ley hay que abandonar la idea de un Tiempo Absoluto único y hablar, más bien, de que cada observador debe tener su propia medida del Tiempo; y que debe registrarlo con un reloj que lleve consigo, en la seguridad de que los distintos observadores no necesariamente coincidirán en los registros de sus respectivos relojes. De este modo, el concepto de Tiempo se convierte en un concepto personal y relativo al observador que lo mide.
La velocidad de la luz es de 300.000 Km./seg. Esto significa que un destello luminoso da siete vueltas y media alrededor de la Tierra, en un segundo. Es por cierto una velocidad enorme y ningún objeto material puede desplazarse a la velocidad de la luz ni a velocidad superior. No hay nada en física que impida el desplazarse a una velocidad tan próxima a la de la luz como se quiera: por ejemplo, a un 99,9 %; pero el 0,1 % que falta nunca se conseguirá ganarlo. Entonces, los 300.000 Km. /seg. es una velocidad cósmica límite. Y esto hace que precisamente el mundo sea consistente, desde un punto de vista lógico. Si no existiera este límite se daría la posibilidad de alcanzar cualquier velocidad que uno deseara, simplemente sumando velocidades sobre una plataforma que se mueva.

Los avances significativos en Astronomía desde Kepler, Copérnico y Galileo hasta Hubble dan cuenta de la inmensidad del Universo. Las distancias desde nuestra Tierra a las estrellas son enormes. La unidad astronómica apropiada para estas inmensas distancias es el año luz que es la cantidad de kilómetros que recorre la luz en un año: es equivalente a 10 billones de kilómetros.

El Espacio y el Tiempo están interrelacionados

No podemos mirar hacia el Espacio sin mirar hacia atrás en el Tiempo.

La segunda estrella más brillante de la constelación de Andrómeda, llamada Beta Andromedae, está a sesenta y cinco años luz de distancia. Cuando la luz con la cual vemos ahora a esta estrella inició su largo viaje, hace sesenta y cinco años, en Europa había empezado la Segunda Guerra Mundial.

Por otra parte, si ayer hubiera estallado Beta Andromedae en mil pedazos, no lo sabríamos hasta dentro de sesenta y cinco años.

Si yo miro a una persona que está a tres metros de distancia no la veo como es ahora sino que como era hace 10-8 segundos = 0,00000001 segundos. Es decir, como era hace una centésima de microsegundo. Este valor del Tiempo se obtiene al dividir los tres metros por la velocidad de la luz. Pero la diferencia entre la persona ahora y la persona ahora menos 0,00000001 segundos es demasiado pequeña para que yo la pueda percibir.

Los mundos y las estrellas nacen, viven y mueren como las personas. La vida de una persona se mide en décadas. La vida del Sol es 100.000.000 de veces mas larga.

Comparados con el Sol somos algo efímero. Pero desde el punto de vista de un ser efímero, yo soy casi totalmente inconmovible, dando apenas una ligera indicación de que hago alguna vez.

¿Es posible predecir o pronosticar el Futuro?

El Futuro no se puede predecir o pronosticar; pero sí se puede explorar, simplemente teniendo como lema: ¡DETENTE, MIRA Y ESCUCHA!

Detenerse para mirar la situación en su totalidad. Detenerse para escuchar los rumores de lo que nos interesa. Y sólo después de mirar y escuchar, intentar una exploración en el Futuro.

A propósito de lo mismo:
Dicen que Dios, antes de crear el Mundo y a
todos los seres que lo habitan en una empresa, que según la Ciencia, consumió unos 4.500 millones de años, reflexionando en voz alta, razonó de la siguiente manera:

Si hago todas las cosas predecibles, estos seres humanos que luego vendrán, y a los que voy a dotar de cerebros bastantes buenos, aprenderán, sin duda alguna, a predecir las cosas y no tendrán motivo para actuar creativamente, porque reconocerán que el FUTURO está totalmente determinado y no podrá ser influenciado por ninguna acción humana.

Por otro lado, si hago todas las cosas impredecibles, ellos descubrirán, gradualmente, que no hay base racional alguna para tomar decisiones. Y, al igual que el caso anterior, estos humanos no tendrán motivos para actuar creativamente.

Ni el primero ni el segundo esquema parecían ser soluciones apropiadas. Entonces optó por crear una mezcla de las dos y dijo:

Voy a hacer algunas cosas predecibles y otras impredecibles. Con esto los futuros hombres tendrán, entre otras cosas, la importante tarea de buscar cuál es cuál.

Al parecer, son predecibles y, por tanto, sirven para explorar en el Futuro, aquellas cosas o sucesos que provienen de las esferas cuya característica fundamental es tener Duración.
La duración es un estado cuyo movimiento no se agota al ser refrenado. La duración es, más bien, un movimiento de una totalidad organizada y cerrada en sí. Por tal razón, el movimiento se renueva constantemente, realizándose según leyes inmutables. En este movimiento, todo fin es seguido por un nuevo comienzo.


Es la duración la que hace posible las estaciones del año, dotándolas de leyes inmutables de cambios y transformaciones, razón por la cual siempre pueden actuar. Es la duración la que permite que los cuerpos celestes tengan sus órbitas en el firmamento; por ello pueden brillar permanentemente. Por eso, si queremos aventurarnos en el futuro debemos detenernos a observar todo aquello que tiene duración.

Las cuatro flechas del Tiempo.

Podemos referirnos al Tiempo de muchas maneras y variadas formas, todas igualmente correctas. Sólo hay que especificar el ámbito en el que se encuentra el Tiempo que queremos definir o del que queremos hablar. En ese sentido es posible distinguir, a lo menos, 4 flechas del Tiempo diferentes.

Está la Flecha Termodinámica del Tiempo, que es la dirección de éste en la que el desorden o la entropía aumentan y que nos explica por qué no vemos vasos rotos recomponiéndose ellos solos a sí mismos en el suelo, saltando hacia la mesa donde estaban originalmente enteros e intactos, antes que alguien los hiciera caer.

Luego, está la Flecha Psicológica del Tiempo, que apunta en la dirección en que recordamos el pasado y no el futuro.

Enseguida, está la Flecha Cosmológica del Tiempo, que es la dirección de éste en la que el Universo se está expandiendo, en vez de contraerse.

Y, finalmente; está la Flecha Neguentrópica del Tiempo, que es la dirección de éste en la que el orden aumenta y nos explica cómo se anima la vida cuando aumenta la complejidad. La punta de esta flecha está en la corteza cerebral de nuestro cerebro, donde la materia se transforma en CONCIENCIA.

Cuando las flechas de estos cuatro Tiempos apuntan en la misma dirección y sentido se dan las condiciones adecuadas para el desarrollo de la VIDA y del PENSAMIENTO, tal como hoy lo conocemos.